Kurotomo

Por qué existe Kurotomo

Casi todo el software que un negocio necesita nunca se construye. No porque sea difícil, sino porque no hay quien lo haga con el oficio necesario.

El nombre

Por qué nos llamamos Kurotomo

En el kabuki, el teatro clásico de Japón, hay personas en el escenario que el público acepta no ver: los kuroko. Vestidos de negro de pies a cabeza, mueven la escenografía, le pasan al actor el abanico en el momento justo y le cambian el vestuario en segundos, a la vista de todos.

Kuro viene de kuroko. Tomo (友) significa amigo. Kurotomo es el amigo detrás del telón: hacemos el trabajo para que tú seas el protagonista.

El negro (en este contexto) significa invisible. El actor brilla; el kuroko lo hace posible.

01

El problema no es escribir código

Hoy escribir código es más rápido que nunca. El autocompletado y el chat resolvieron esa parte, y sin embargo las listas de pendientes siguen creciendo.

Porque escribir nunca fue el cuello de botella. Lo caro es todo lo demás: entender qué hace falta, integrarlo, probarlo, revisarlo, desplegarlo y no romper nada por el camino. Ahí es donde se va el tiempo de las personas, y ahí es donde casi nadie ha automatizado nada.

02

Treinta años de oficio, ejecutándose solos

Lo que automatizamos no es la escritura de código. Es la forma de trabajar de profesionales que llevan más de 30 años entregando software: los métodos que funcionaron, las decisiones que evitaron desastres, las lecciones que costaron caro. Ese proceso se depuró y se pulió durante años.

La diferencia con dejar a un modelo trabajando solo es exactamente esa. El modelo escribe; el proceso decide cuándo entender, cuándo preguntar, cuándo probar y cuándo parar a esperar a una persona. Eso es lo que ahora puede usar cualquiera, no solo quien tenga un equipo veterano dentro.

03

Automatizar el proceso, no solo la escritura

Kurotomo no es otro asistente que sugiere líneas mientras alguien programa. Es el proceso completo: recoge el ticket, lo refina si está ambiguo, implementa, prueba, abre la propuesta de cambio y despliega.

El resultado no es código sugerido en un editor. Es un cambio funcionando, con su historial y su trazabilidad, listo para que alguien lo apruebe.

04

Las personas donde de verdad hacen falta

Un sistema que trabaja solo y sin supervisión no es una promesa, es un riesgo. Por eso el flujo tiene puertas: control de calidad y la aprobación humana antes de que algo llegue a producción.

Tú decides dónde va cada puerta. La diferencia es que dejas de acompañar cada ticket de principio a fin y solo apareces donde tu criterio cambia el resultado.

05

Nadie pierde su trabajo aquí

Esto no sustituye a los desarrolladores. Les quita la parte del oficio que nadie echa de menos: la repetición, el pegamento entre sistemas, el despliegue de siempre, el ticket que lleva dos semanas esperando.

Lo que devuelve es tiempo. Tiempo para el criterio, la arquitectura y los problemas que sí merecen una cabeza humana delante. Y para no estar pegado a una lista de tickets a las once de la noche.

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Cómo cobramos, y por qué así

Se paga por proyecto activo, no por ticket. Cobrar por trabajo entregado castiga justo lo que queremos que pase: que pidas más cosas.

Un proyecto apagado no cuesta nada, los tickets no tienen límite y cada proyecto adicional sale más barato. Todas las cifras que publicamos salen del mismo sitio de donde sale tu factura.

07

Cómo trabajamos

Tu código se queda en tus repositorios, tu gestor de tickets sigue siendo el tuyo y tus despliegues siguen su calendario. No hay plataforma a la que migrar.

Cada cliente corre en su propia instancia, con sus credenciales cifradas. Y tus datos no se usan para entrenar ningún modelo: eso está escrito en nuestra política de privacidad, no solo aquí.

Pruébalo con uno de tus pendientes

La mejor forma de saber si esto sirve para lo tuyo es dárselo a hacer.

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