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El problema no es escribir código
Hoy escribir código es más rápido que nunca. El autocompletado y el chat resolvieron esa parte, y sin embargo las listas de pendientes siguen creciendo.
Porque escribir nunca fue el cuello de botella. Lo caro es todo lo demás: entender qué hace falta, integrarlo, probarlo, revisarlo, desplegarlo y no romper nada por el camino. Ahí es donde se va el tiempo de las personas, y ahí es donde casi nadie ha automatizado nada.


