No es un asistente que sugiere líneas mientras programas, ni un modelo trabajando solo. Es más de 30 años de oficio convertidos en un proceso automatizado, desde entender qué hace falta hasta dejarlo desplegado.

Lo que automatizamos no es «escribir código con IA». Es la forma de trabajar de equipos que llevan más de 30 años entregando software: los métodos que funcionaron, las decisiones que evitaron desastres y las lecciones que costaron caro. Ese proceso se depuró durante años y ahora se ejecuta solo, igual en cada ticket.
Entender antes de construir, preguntar antes de suponer, probar antes de entregar y no publicar sin que una persona apruebe. Eso no lo trae un modelo: lo trae el proceso que lo gobierna.
Cambio mínimo, reutilizar antes de crear, nada de secretos en el código y nada de código muerto. Son reglas de oficio escritas en el sistema, no sugerencias que dependan del día.
Un proceso automatizado no tiene días malos ni prisas de última hora. La misma disciplina se aplica al primer ticket del mes y al que entra un viernes a las siete.
Automatizar el proceso no es quitar a la gente de en medio: es sacarla de la repetición y ponerla donde su criterio cambia el resultado.

No solo código: todo lo que tu idea necesita para lanzarse, y tú apruebas cada paso.
Describe tu idea con tus palabras. Un cuestionario corto completa lo que falta y recibes un precio claro antes de empezar.
Ves cada pantalla como boceto y la apruebas. No se construye nada hasta que tú lo digas.
Tres direcciones visuales para tu marca, generadas de forma automática: paleta, tipografía, imágenes y el aspecto de cada pantalla. Eliges una y se aplica a todo el sistema.
El sistema aprobado se construye y se entrega en tu propio repositorio de GitHub, listo para usar y para seguir creciendo.
Un manual que tus usuarios entienden sin tecnicismos, y tutoriales cortos grabados en pantalla con voz natural para tu equipo.
Un vídeo de presentación cinematográfico para mostrar tu proyecto al mundo.
Aceptas el presupuesto con un pago por adelantado y liquidas el resto desde la misma página, según avanza el trabajo.

El trabajo diario que hoy consume a tu equipo.
Un ticket escrito en lenguaje normal se convierte en un cambio implementado, con sus pruebas ejecutadas y su propuesta de cambio abierta.
No hay cuota mensual ni factura por trabajo entregado. El ritmo lo marca el motor, que trabaja un ticket a la vez por componente.
Corre los comandos de instalación, pruebas y compilación de tu proyecto, corrige lo que rompa y añade las pruebas que el cambio requiera.
Cambio mínimo, reutilizar antes de crear, nada de secretos en el código, sin código muerto ni rastros de depuración.
Descarga las capturas y los documentos adjuntos y se los da al agente. Una captura de un error vale más que tres párrafos describiéndolo.
Si el ticket enlaza un diseño de Figma, el agente lo lee directamente en vez de preguntarte cómo tiene que quedar.
Un ticket pasa a Review solo cuando su cambio ya está en staging. Si el despliegue falla, te dice por qué.
Lo que pasó QA llega a producción en un solo PR por repositorio. Si dos cambios chocan, la IA resuelve el conflicto.
Los tickets independientes avanzan en paralelo, cada uno en su rama aislada, y el trabajo no hace cola detrás de una sola tarea.

Lo que normalmente exige a una persona sentarse a desglosar.
Marca un ticket como funcionalidad y el sistema lo parte en tareas implementables, cada una autocontenida y verificable, con sus dependencias entre ellas.
Cada tarea del plan se convierte en un ticket real en tu gestor, enlazado y ordenado por dependencias, con un índice del plan publicado.
Un plan recién creado no arranca solo: queda esperando a que lo apruebes.
Un resumen en lenguaje de negocio para que el dueño lo apruebe sin jerga, y el plan técnico completo como documento adjunto para quien lo implementa.
Un pedido grande se convierte en un presupuesto organizado por épicas con un plan maestro, para que lo apruebes por partes.
Adjunta documentos, capturas o bocetos a tu pedido: se leen junto con tus palabras.

Un producto por sí mismo, y la mejor forma de saber sobre qué estás construyendo.
Descubrimiento, arquitectura y calidad, seguridad, datos, pruebas y rendimiento, infraestructura, mantenibilidad, producto, confianza e IA. Todas o solo las que necesitas.
Ubicación exacta en archivo y línea, evidencia, impacto, causa raíz, remediación concreta y cómo verificar que se arregló.
La puntuación se calcula con una fórmula fija, no la inventa un modelo. Dos revisiones del mismo código dan el mismo número.
Los hallazgos se clasifican por grado de certeza, y solo los confirmados y probables penalizan. Lo que no se pudo comprobar se declara como tal.
El informe ordena los hallazgos por plazos y señala las victorias rápidas. Cada hallazgo se convierte en ticket con un clic.
El auditor no puede escribir en tu código. No es una promesa del sistema: es una restricción técnica de las herramientas que se le permiten.
Te dice qué tan cerca estás, control por control, de SOC 2, ISO 27001, PCI DSS, HIPAA y GDPR. No es una certificación: es lo que se puede comprobar en el código.
Una auditoría de pago único, sin suscripción, desde $800. Incluye un mes del orquestador para cerrar las brechas que encuentre.

Cada día revisa tu proyecto desde un ángulo distinto y arregla lo que se desgasta.
Seguridad y vulnerabilidades cada semana, rendimiento cada tres días, dependencias, calidad y pruebas cada dos semanas, duplicados y deuda cada mes.
Lee los errores reales en Sentry y convierte los que se repiten en tickets, que arregla como cualquier otro. Si no tienes Sentry, te lo instala.
Los hallazgos llegan como propuestas que apruebas, o pasan directo al trabajo con un tope diario que tú eliges.
Más de 40 trabajos preparados: pruebas, dependencias, código muerto, documentación, accesibilidad, traducciones, seguridad y rendimiento. Cada hallazgo de la auditoría te sugiere el que lo resuelve.
Cada análisis tiene un tope de gasto y, si lo alcanza, entrega lo que encontró hasta ese momento en vez de perderlo.
Cuando un ticket tropieza, el sistema propone lecciones. Con un clic se convierten en reglas que respetan todos los tickets siguientes.
Un historial y un calendario de cada arreglo automático, con las horas que habría dedicado una persona y lo que costó.

Casi ningún producto vive en un solo repositorio.
Un mismo proyecto puede tener su backend, su panel, su web y su aplicación móvil, cada uno con sus comandos y su rama.
Varios componentes dentro de un monorepo y además una aplicación en su propio repositorio. El motor clona cada repositorio una sola vez.
Un cambio que toca varias piezas se divide en subtareas y se ejecuta en orden de dependencia: primero lo que expone la interfaz, después quien la consume.
Cuando el cambio cruza componentes, se fija primero qué endpoints y qué datos se intercambian, para que las partes encajen.
Elige el stack de cada componente y el primer ticket arma la estructura: desde ahí, tus tickets construyen el producto.

Si tu columna se llama Testing en vez de Revisión, el sistema se adapta a tu tablero en lugar de imponerte el suyo.
Funciona con su propio tablero desde el primer día, o con Linear, Jira o GitHub Issues y Projects. Crea los estados, etiquetas y plantillas que necesita, sin duplicar nada.
Español, inglés, francés e italiano. Los agentes conversan contigo, comentan los tickets y avisan en el idioma de tu proyecto.
Un ticket puede tener fecha y hora de inicio, en tu zona horaria, y repetirse cada día, semana o mes. Si el modelo se queda sin cuota, reintenta solo.
Si despliegas por tu cuenta, el sistema reconoce lo que ya está en producción y cierra esos tickets. Nunca revierte ni reabre nada.
Comentando el ticket, por Telegram o desde el portal. Todo termina en el mismo sitio: el hilo del ticket.
Escribe las reglas que debe seguir cada ticket. También lee las instrucciones que ya tienes en tu repositorio.

Para agencias y equipos que construyen para otros.
Tus clientes ven tu nombre y tu logo en el portal, los correos, los recibos y el formulario de solicitudes.
Te cuentan lo que necesitan, sin crear cuenta, y llega a tu tablero.
Pagos sueltos y suscripciones con tu propia cuenta de Stripe, con recibos a tu nombre.
Dueño, gestor y colaborador, proyecto por proyecto.
Cuando termina el trabajo, pasa el proyecto a tu cliente con todo configurado.
Duplica un proyecto o empieza desde uno que ya configuraste.

Lo que estamos construyendo. Aparece aquí porque está decidido, no porque suene bien.
Que el trabajo hecho produzca documentación del proceso y respuestas a las preguntas que surgieron por el camino, sin que nadie se siente a redactarlas.
Que alguien sin perfil técnico describa el síntoma en una conversación y el sistema redacte el ticket accionable, preguntando lo que falte antes de crearlo.
Una investigación de tu mercado y tu competencia que sugiere las siguientes funcionalidades y mejoras, con la evidencia, para que las apruebes.
Siete días gratis. La mejor forma de saber qué puede hacer por ti es dárselo a hacer.